• Come lo que más te agrade, sin olvidar las características de una alimentación correcta.
  • Varía lo que comes, experimenta con nuevas recetas, sabores y tipos de comidas.
  • Realiza pequeñas comidas pero frecuentes a lo largo del día, cada 2-3 horas.
  • Prepara tus comidas de formas variadas y atractivas, jugando con los colores y las texturas
  • Consume alimentos que te proporciones mucha energía, por ejemplo:
    • Licuados de fruta con leche y cereal, raspados, gelatinas de leche o yogurt con fruta, nueces y miel entre comidas.
    • Sopas de verduras con claras de huevo cocidas dentro del caldo.
    • Frijoles o lentejas coladas con pollo deshebrado, arroz y/o sopa de pasta.
    • Añade miel, leche en polvo o leche de soya a los alimentos ya preparados.
    • Añade aguacate, aceite de oliva ó queso panela, de cabra o queso fresco a las pastas, arroz y papas.
  • Usa leche en vez de agua para diluir las sopas y salsas.
  • Adereza tus alimentos con salsa de tomate, aguacate, limón o naranja agria.
  • Sustituye las carnes por lácteos y huevos.
  • Evita beber líquidos durante las comidas (30 minutos antes o después de las comidas).
  • Come cuando sientas más apetito, generalmente es por las mañanas.
  • Bebe agua durante todo el día, entre 1.5 y 2 lts.
  • Bebe una limonada o el zumo de alguna fruta ácida antes de comer (si no está
  • contraindicado) para estimular el apetito
  • Camina un poco antes de comer para estimular el apetito.
  • Si no consumes los alimentos guárdalos para comerlos después.
  • Atiende tu hambre aunque sea fuera de los horarios establecidos.